martes, 30 de agosto de 2016






 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.



Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.
Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
10 mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.


11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.
12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.
13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor. 

 1 de corintios 13:1-13



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Jesús, con sus enseñanzas, provocó la más grandiosa de las transformaciones del mundo, en su mentalidad y en sus leyes. Entre muchas enseñanzas resalta el amor como la base de la convivencia humana, en la familia, en la iglesia y en la sociedad en general. El amor que Jesús enseñó es un concepto muy elevado pero posible de practicar, de hecho, él mismo mostro en su propia experiencia como llevarlo a la práctica. Eso nos anima a pensar que el amor el posible y que es la solución a tantas situaciones de odio e injusticia que se viven a niveles individuales y sociales.

En nuestros tiempos la palabra amor ha perdido sentido. Se usa con tanta frecuencia y en forma indiscriminada que llegamos a confundir su significado. El amor del que hablamos es algo más que el amor entre una pareja y es algo mayor que el que comúnmente se da entre amigos. En la mayoría de los casos el amor que se declara depende del atractivo físico, de la conveniencia material y de la correspondencia del ser amado, es decir, amamos a quienes nos aman y somos indiferentes a los demás, este es el “amor porque”, o sea, te amo porque eres bueno… atractivo… agradable… inteligente… rico… etc. En nuestra Biblia la palabra utilizada es ágape, amor ágape es amor incondicional, podríamos decir que es “amor a pesar de”, te amo a pesar de que no me ames… a pesar de que me hagas daño… a pesar de que no me des nada. Esta es la forma en que Cristo nos amó, al grado que estuvo dispuesto a entregar por nosotros su vida, ese es el amor al que estamos llamados. Por eso dice Jesús que amemos a nuestros enemigos y hagamos bien a quienes nos hacen mal. El apóstol Pablo hace una descripción de esta clase se amor en 1 Corintios 13.